Un depósito a plazo fijo es uno de los productos de ahorro más simples: entregas una cantidad de dinero al banco durante un periodo determinado (desde unos meses hasta varios años) y, a cambio, el banco te paga un interés fijado de antemano.
Liquidez limitada
A diferencia de una cuenta remunerada, el dinero de un depósito no está disponible libremente: cancelarlo antes de vencimiento suele implicar penalizaciones o la pérdida de parte (o todo) el interés generado.
Garantía
En España, el Fondo de Garantía de Depósitos cubre hasta 100.000 € por titular y entidad, lo que convierte a los depósitos en uno de los productos de ahorro más seguros que existen frente a la quiebra del banco.
Fiscalidad
Los intereses tributan como rendimientos del capital mobiliario en la base del ahorro del IRPF, con retención a cuenta aplicada por el propio banco.