DeFi es el nombre que reciben las aplicaciones financieras construidas sobre blockchain, normalmente Ethereum u otras redes compatibles, que replican servicios bancarios tradicionales (préstamos, intercambio de divisas, ahorro remunerado) mediante contratos inteligentes en lugar de bancos o brokers.
Qué la diferencia de las finanzas tradicionales
- Sin intermediario: las reglas las ejecuta el código del contrato inteligente, visible y auditable por cualquiera, no una entidad que decide caso por caso.
- Acceso abierto: cualquiera con una wallet puede usar estos protocolos, sin apertura de cuenta ni verificación de identidad en la mayoría de casos.
- Composabilidad: los protocolos DeFi se pueden combinar entre sí como piezas de lego (por ejemplo, usar el token que recibes al proveer liquidez en un DEX como colateral en otro protocolo de préstamo).
Los riesgos no desaparecen, cambian
En lugar del riesgo de que un banco quiebre, en DeFi el riesgo principal es que el contrato inteligente tenga un fallo de seguridad explotable, que el protocolo dependa de un oráculo de precios manipulable, o la volatilidad propia de las criptomonedas usadas como colateral.