Un DEX (Decentralized Exchange) permite intercambiar criptomonedas directamente desde tu propia wallet, sin depositar los fondos en la plataforma: las operaciones se ejecutan mediante contratos inteligentes que usan pools de liquidez en lugar de un libro de órdenes gestionado por una empresa.
Ventajas frente a un CEX
- Nunca entregas la custodia de tus fondos a un tercero ("not your keys, not your coins").
- No requiere registro ni verificación de identidad para operar.
- Cualquier token puede listarse sin necesidad de aprobación de la plataforma.
Inconvenientes
- Las comisiones de red (gas) pueden ser más altas y variables que en un CEX, según la congestión de la blockchain.
- La experiencia de usuario es más compleja: tú eres responsable de gestionar tu propia wallet y sus claves.
- Al no exigir verificación de identidad, tampoco ofrece las mismas protecciones legales que una plataforma regulada.
Ejemplos conocidos
Uniswap, Curve o PancakeSwap son de los DEX más usados, cada uno construido sobre una blockchain distinta (Ethereum, BNB Chain, entre otras).