Pignorar un activo significa entregarlo en garantía (prenda) de un préstamo: si el prestatario no paga, el acreedor puede ejecutar esa garantía para cobrarse la deuda, sin que el propietario tenga que vender el activo de entrada.
Ejemplos habituales
- Préstamo con garantía de valores: un banco te presta dinero usando tu cartera de fondos o acciones como garantía, permitiéndote obtener liquidez sin vender tus inversiones (y sin generar una ganancia patrimonial sujeta a IRPF).
- Depósito pignorado: se usa un depósito a plazo como aval de otro préstamo (por ejemplo, para acceder a mejores condiciones en una hipoteca).
El riesgo principal
Si el valor del activo pignorado cae por debajo de un umbral (algo habitual cuando se pignoran acciones o fondos), el banco puede exigir garantías adicionales o ejecutar la pignoración, de forma similar a una llamada de margen en una posición con apalancamiento.